Cuando la música nos salva, aunque sea por un instante
Hay sonidos que no solo se escuchan: se habitan.
La música, a veces, es un refugio que ordena la mente y aquieta el corazón.
En medio del ruido del mundo, una melodía puede ser pausa, alivio y luz.
Poema
Este sonido era tan suave,
sus ecos danzaban en mi mente,
como dedos que se deslizan sobre el alma,
creando ritmos de alegría.
Qué atmósfera tan dulce,
donde mis venas vibraban
y mis pensamientos se volvían ligeros,
como hojas flotando en calma.
De pronto,
un silencio curó mis heridas,
una melodía que encantó mi ser,
blanqueando la oscuridad de mi pecho.
Nada más importaba,
solo aquel sonido vertiendo éxtasis en mi vida,
arrastrándome a un abismo suspendido,
donde la luz frente a mis ojos
eran recuerdos de dicha
y promesas de futuro.
Nada más importaba…
pues por un instante,
aquella melodía me hizo olvidar la realidad,
y me salvó,
me salvó de la locura.
Reflexión final
A veces no buscamos una canción: buscamos un lugar donde respirar.
La música nos recuerda que el alma también necesita descanso.
Una sola melodía puede ser suficiente para volver a nosotros mismos.
Versión original en inglés:
