Cada día soy prisionero

en la cárcel de mi recuerdo,
bajo la sombra de tu amor.
Cuando pienso en ti,
elevo mi oración a Dios.
En el silencio de la noche
o en un bello amanecer,
tu memoria enciende mis pensamientos
con tu sonrisa luminosa
y la flor que te embellece.
Con eslabones de tiempo y olvido
trato de atar mi mente y mi corazón,
pero tercamente me empujan
a seguir pensando en ti.
¡Hombre desdichado que soy!
No puedo tener tu amor ni olvidarte;
mi mente y mi corazón me traicionan.
¿Quién romperá estas cadenas
de la cárcel de tu amor?
Autor: Isai Torres E.